Todo lo que tenes que saber sobre el kefir, el alimento clave para mejorar tu flora intestinal

Recetas 28/06/2021 Por Luján 365
Conocido como yogur búlgaro o leche kefirada, es una leche fermentada rica en bacterias y levaduras probióticas que mejora el tránsito lento.
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Se lo conoce como yogur búlgaro, yoca, yogur de pajaritos, leche kefirada o bulgaros, aunque el nombre más popular es kefir. Se trata de una leche fermentada rica en bacterias y levaduras probióticas que mejora la flora intestinal, auxilia en la inmunidad y mejora el tránsito intestinal. Básicamente, ayuda a mantener la salud general del organismo. 

Las bacterias del kéfir pueden ser cultivadas en casa con seguridad y la producción de la bebida es muy fácil, muchos dirán que se asemeja a la producción del yogur natural. Se conocen dos tipos de kéfir de leche y de agua, ambos contienen las mismas bacterias y levaduras pero adaptadas a medios distintos. 

Los principales beneficios del kefir son:

Por ser un alimento probiótico, los principales beneficios del Kéfir son:
Disminuir el estreñimiento, ya que las bacterias buenas mejoran la digestión y aceleran el tránsito intestinal;
Combatir la inflamación intestinal, porque tener la flora sana es el principal factor para evitar enfermedades;
Facilitar en la digestión;
Es rico en proteínas y es bajo en calorías;
Combatir la osteoporosis, por ser rico en calcio;
Prevenir y combatir la gastritis, especialmente la gastritis causada por la bacteria Helicobacter pylori;
Fortalecer el sistema inmunológico, porque mantiene la flora intestinal sana, que impide la infección por microorganismos a través del intestino.
Además, el kéfir equilibra la flora intestinal y mejora la absorción de nutrientes, siendo excelente para quien se somete a tratamientos con antibióticos y precisa regular el tránsito intestinal.

Cómo hacer kéfir de leche

La preparación del kéfir es muy simple siendo semejante a la producción casera de yogur natural:

Ingredientes

100 g de kéfir;
1 litro de leche de vaca o de cabra.

Preparación

Colocar en un recipiente de vidrio los granos de kéfir, la leche fresca, pasteurizada o no, descremada, semi-descremada o completa. El contenido se deja a temperatura ambiente durante aproximadamente 24 horas. La leche fermentada se debe colar para separar y recuperar los granos que se agregan a más leche fresca, repitiendo el proceso.

El kéfir líquido ya fermentado y colado puede consumirse inmediatamente o puede mantenerse en el frigorífico para consumo posterior.

Si bien no existe suficiente evidencia científica que indique cuál es la cantidad máxima de kéfir que se puede ingerir por día. No obstante, se sabe que en exceso puede causar malestar gastrointestinal, por ello se recomienda la ingesta de 1 vaso (240 mL) de kéfir por día.  

Para mantener el kéfir siempre saludable y productivo se debe almacenar en un recipiente con leche o agua con azúcar después de cada fermentación, recordando que no deben utilizarse materiales de metal y se debe tapar bien el recipiente con una gasa o un papel de cocina para que no entre en contacto con moscas u hormigas. En los días más calientes o para retrasar el proceso de fermentación se puede almacenar el kéfir en el frigorífico, pero si desea pasar más días sin usar el kéfir para fermentación, los granos deben ser guardados en un recipiente con tapa y congelado.

Poco a poco el kéfir va creciendo con las fermentaciones y crea una especie de goma o líquido más espeso, siendo necesario lavar los granos en agua por lo menos una vez por semana. Es posible guardar parte de los granos en el congelador para tener siempre una reserva y lo que sobre puede ser donado para que otras personas produzcan su kéfir en casa, recordando que los granos del kéfir de leche deben ser separados de los granos de kéfir de agua.

El kéfir está contraindicado en casos de cáncer a nivel gastrointestinal, tampoco debe consumirse 2 horas antes y después de tomar medicamentos como bifosfonato, fluoruros o tetraciclinas, para evitar que interfiera en la absorción del medicamento. La fermentación del kéfir causa una pequeña producción de alcohol, pudiendo ser perjudicial para personas que posean enfermedades del hígado.

FUENTE: REVISTA PRONTO

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