Aumenta el riesgo cardiovascular durante la cuarentena

Salud y Bienestar 19 de julio de 2020 Por Luján 365
Cómo optimizar los controles y tratamientos en pacientes de riesgo cardiovascular
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Los peligros cardiovasculares durante la pandemia

Las enfermedades cardiovasculares constituyen la mayor causa de muerte en el mundo y también en Argentina. Una de cada tres muertes en nuestro país se produce a consecuencia de este conjunto de enfermedades. Esto representa unas 100.000 muertes anuales.

Este problema tiene aún más relevancia si consideramos que el 80% de estas muertes se presentan en forma prematura, en pacientes menores de 70 años.

Coronavirus y Enfermedad Cardiovascular

Durante la pandemia que ha afectado en forma dramática a Europa y Estados Unidos, se han presentado reportes sugiriendo un aumento considerable de la mortalidad cardiovascular en pacientes no infectados por el Coronavirus.

Por otro lado, no menos importante, existe información contundente que demuestra que el paciente con una afección cardiovascular está más predispuesto a infectarse con Coronavirus y tiene un mayor riesgo de evolucionar desfavorablemente. Dicho de otra manera, los pacientes con padecimientos cardiovasculares no sólo se enfermarán más, sino que cuando lo hagan, la pasarán peor.

Reportes chinos señalan que el 40% de los pacientes hospitalizados por Covid 19 tenían antecedente de enfermedad cardiovascular previa. En estos pacientes, la tasa de mortalidad fue 3 veces superior a aquellos pacientes infectados sin enfermedad cardiovascular previa.

El paciente con enfermedad cardiovascular, tiene una respuesta inmune disminuida, tiene menos armas para defenderse. Esta situación es aún más crítica en pacientes añosos en quienes la respuesta inmune ya se encuentra naturalmente disminuida.

Para empeorar el cuadro de situación, el Coronavirus, también daña al corazón y al sistema cardiovascular. Miocarditis, arritmias, embolia de pulmón o síndromes coronarios agudos, son algunas de las entidades frecuentemente asociadas a los pacientes infectados con coronavirus y muchas veces terminan siendo la causa final de muerte.

Merma en la atención Cardiovascular por el miedo a la pandemia

Ante este panorama, una mirada desde el sentido común, señala que habría que optimizar los controles y tratamientos en aquellos pacientes con un padecimiento cardiovascular. Un paciente no adecuadamente tratado o no compensado será mucho más vulnerable al virus y, si llega a contraer la enfermedad, tendrá una peor evolución que aquel no controlado.

Paradójicamente existe una merma considerable y, probablemente peligrosa, en la atención de pacientes cardiovasculares. Los pacientes no se mueven de sus casas y ven a los centros de salud como una zona de gran riesgo de contraer la enfermedad.

El riesgo de diferir intervenciones

La mayoría de las intervenciones cardiovasculares pueden programarse con fecha y hora, sólo un número limitado de ellas se da en situaciones de urgencia. Aunque no representen urgencias, en su mayoría están destinadas a corregir situaciones que ponen en riesgo de vida del paciente. Entonces es obvio que postergarlas expone a los pacientes a sufrir complicaciones, muchas de ellas de presentación súbita.

¿Alguien puede pensar que una intervención cardiovascular no esté indicada para prevenir complicaciones graves? Entonces, ¿alguien puede creer que demorar las mismas no representa un riesgo para los pacientes?

Gracias a la cuarentena que ha limitado la circulación viral en la población, no estamos asistiendo a una crisis sanitaria. Las instituciones no están saturadas con pacientes infectados por Coronavirus. No sabemos qué va a pasar en el futuro.

Si bien el riesgo del Coronavirus es real, no deja de ser cierto que probablemente morirán más personas por una complicación cardiovascular que por la pandemia. Diferir en este momento intervenciones en pacientes que están en riesgo lleva a acumularlos y transformarlos, si sobreviven, en futuras urgencias. Urgencias que deberán ser atendidas en el pico de la pandemia, con mucha mayor circulación del virus, más riesgo de contagio y con un sistema sanitario probablemente en crisis y con pocos recursos en áreas de cuidados críticos.

EL MIEDO, EL PEOR ENEMIGO

Pero la peor consecuencia, tal vez, es que este mensaje generalizado lleva a pensar a los pacientes a que no deben acudir a los hospitales para evitar el contagio. Esto induce a que personas que desarrollan síntomas demoren su atención, o directamente no acudan, empeorando su pronóstico. Informes desde Italia y España señalan que el número de pacientes que acuden con infartos agudos de miocardio ha disminuido en un 80%.

Hoy las Unidades Coronarias están despobladas también en nuestro país. La hipótesis es que los infartos siguen ocurriendo con la misma incidencia, pero el pánico al virus hace que el paciente se quede en su domicilio. Muchas veces a morir.

Argentinos: una población con elevado riesgo cardiovascular

Existe también un riesgo para aquellos pacientes, presumiblemente sanos, que dejan de controlar sus Factores de Riesgo Cardiovasculares. Encuestas recientes demuestran una alarmante prevalencia de estos factores en la población de nuestro país. Obesidad, hipertensión, diabetes, hipercolesterolemia y tabaquismo se encuentran al tope de la lista.

A la falta de control, le seguirá el no cumplimiento con el tratamiento que el paciente venía siguiendo. El sedentarismo y el stress generado por el encierro de la cuarentena harán el resto: un combo altamente peligroso que expondrá a los pacientes al riesgo de sufrir un evento cardiovascular.

La mayoría de los infartos, accidentes cerebro-vasculares y muertes súbitas se dan en personas sin una manifestación de enfermedad previa. Es por ello que Centro Cardiológico San Francisco de Asís recomienda realizar consultas solicitando turno HACIENDO CLICK AQUÍ 

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