Conocé al joven mendocino que trabajó de albañil y cumplió su sueño de ser médico

Mendoza 10/12/2022 Por Luján 365
Víctor Núñez perdió a su papá cuando tenía 9 años. Su mamá trabajó de empleada doméstica, él ejerció el oficio de albañilería. Egresó de la Facultad de Medicina y actualmente realiza la residencia en el hospital Lagomaggiore.
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En el mismo hospital público donde nació aquel 16 de abril de 1998, Víctor Núñez (24) recorre los pasillos, ahora como médico. Va y viene con su ambo verde y la gratitud de siempre.

La residencia en Clínica Médica que desarrolla desde que obtuvo su título de médico, este año, casi no le deja tiempo libre ya que el hospital Luis Carlos Lagomaggiore, situado en la ciudad de Mendoza y principal centro de maternidad pública recibe un caudal de pacientes de todo el país.

Tal vez porque es consciente de los obstáculos que atravesó hasta llegar a este presente, Víctor no se cansa de agradecer: le agradece a la vida, a Claudia, su mamá, y especialmente al Fondo de Becas de Mendoza (Fonbec) una fundación que lo apoyó durante toda su carrera y lo apuntaló para lograr el título que siempre había soñado pero que veía lejano.

5MYZNXV6I5E53A5FYAZTCRCP64Ejemplo de esfuerzo y sacrificio: Juntaba cartones con su papá y terminó la universidad

Oriundo de Godoy Cruz, nació y se crió en el seno de una humilde familia del barrio Corredor Urbano 1. Tenía 9 años y tres hermanos más, (todos muy pequeños) cuando su papá, que era carpintero y sostén de hogar, murió de manera repentina. Fue su mamá, que empezó enseguida a trabajar como empleada doméstica, quien tomó las riendas de la casa, según informa Infobae.

El dinero no alcanzaba. Fue así que, poco después, Víctor también salió a buscar changas, al menos las que su edad le permitiera para colaborar en la familia. Buscó y encontró trabajo limpiando jardines. También se metió en el mundo de la construcción, que siempre requiere de mano de obra. Tenía 14 años y era ayudante de albañil.


Su gran capacidad y sus objetivos siempre firmes (porque jamás pensó en abandonar el estudio) lo llevaron a ingresar a una escuela secundaria dependiente de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), donde entró por su buen promedio. Así, comenzó a soñar en grande y a pensar en un futuro como médico. Pero, claro, sabía que no podía dejar de trabajar y allí comenzó la odisea.

"Recuerdo nítida una tarde cuando mi mamá se sentó conmigo y me habló claro. Me dijo que, como sea, lo íbamos a lograr. Hoy ella sigue siendo un gran pilar en mi vida y la persona más feliz a la hora de verme realizado", resume, durante un "recreo" en la sala de espera del hospital, mientras la gente va y viene por los pasillos de esa "mole" situada en la calle Timoteo Gordillo de Ciudad.

El "doctor Núñez", de grandes anteojos negros y sonrisa pegada a la cara, sigue repasando su historia con orgullo y satisfacción mientras reconoce que los momentos más difíciles fueron, paradójicamente, los que más lo impulsaron a seguir adelante.

"Había que salir a trabajar, pero eso no me amedrentaba. En el fondo sabía que todo iba a darse más allá del cansancio, del estrés, de la tristeza que sentí en muchísimas ocasiones...", evoca Víctor.

Fue así que ingresó a la Facultad de Medicina prematuramente (a los 17 años) y egresó con su título de la misma manera: a los 23. En tiempo y forma, sin perder un segundo.

La fundación Fonbec, que tiene varias sedes en el país, posibilita que estudiantes destacados continúen sus estudios evitando la deserción por faltas de medios económicos. Dicha fundación, precisamente, resultó clave durante toda su carrera.

"Funciona con padrinos que destinan un dinero mensual para cada ahijado. He tenido hasta cinco padrinos a la vez. A muchos de ellos los conocí personalmente y aún sigo en contacto. Sin esa ayuda económica no hubiese llegado a la meta porque, más allá de que la universidad es pública, los gastos de transporte, fotocopias, comida y libros son muchísimos y cuando la cursada se hacía en los hospitales transcurría allí prácticamente todo el día", recuerda Víctor sobre su época de estudiante.

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Fuente: Infobae // Mendoza Post

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