Comerse las uñas: ¿Cómo afecta a nuestra salud bucal?

Salud y Bienestar 12 de febrero de 2020 Por
Morderse las uñas es una costumbre más extendida de lo que parece, y no solo en los niños o jóvenes. El aburrimiento, los nervios, la ansiedad, el estrés, son las causas que con más frecuencia conducen a este hábito.
1493748985_955950_1493749057_noticia_normal

Se trata de una costumbre poco elegante y desagradable desde el punto de vista estético; además, puede afectar a la salud.  Es muy importante que las personas que tienen este hábito hagan lo posible por encontrar una solución.

Morderse las uñas: onicofagia
Los médicos y especialistas designan a la costumbre de comerse las uñas como “onicofagia”. Hay personas que adquieren este hábito cuando son niños pequeños; otras lo desarrollan en la adolescencia. Lo más habitual es que este mal hábito desaparezca en la etapa de la juventud, y no es elevado el número de adultos que lo conservan.

Una vez adquirido, el hábito de comerse las uñas es intuitivo e incluso involuntario. La persona solo se da cuenta que está mordiendo sus uñas cuando siente dolor; se vuelve un acto inconsciente y, por tanto, se necesita un gran esfuerzo y en ocasiones ayuda exterior para cambiarlo.

Daños en la boca
Al morder las uñas son estas las más afectadas; se deforman y se vuelven más anchas y cortas. Como la persona reacciona cuando experimenta dolor, seguramente habrá una herida; esta será la entrada de bacterias, virus y hongos, surgiendo las infecciones que pueden extenderse a los dedos.

Pero el problema no termina con las uñas afectadas. Comerse las uñas provoca daños importantes en la boca. Los trastornos en la salud bucodental, ocasionados por este hábito son:

  • Deterioro de los dientes, principalmente de los incisivos superiores e inferiores.
  • Aumento del riesgo de caries.
  • Deformación de las encías y del paladar.
  • Abrasión del esmalte dental.
  • Debilidad general de las piezas dentales. Si el hábito permanece durante la vida adulta, se pueden aflojar los dientes.
  • Amontonamiento de los dientes por el efecto de la mordida constante.
  • Infecciones bucales severas, como gingivitis.
  • Aparición de aftas y herpes.
  • Afecciones en la mandíbula: dolor y dificultades para masticar. Cuando la persona muerde las uñas, la mandíbula se fuerza a una posición forzada que la perjudica.
  • Mal aliento, causado por la multiplicación de bacterias. Es una de las causas de halitosis.
    Si la persona tiene restauraciones y empastes de composite, podrán localizarse deterioros en los mismos. 

¿Cómo solucionar este problema? La única solución es la fuerza de voluntad. En caso de que el hábito sea una respuesta a la ansiedad o los nervios, la sugerencia es recurrir a ayuda psicológica.

TE PUEDE INTERESAR: Conocé los 8 factores de riesgo cardiovascular que debes tener bajo control

Fuente: mesadelcastillo.com

Te puede interesar