Después de los 30, las resacas son más intensas

Salud y Bienestar 28 de noviembre de 2019 Por
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Antes te tomabas un par de copas y con un sueño reparador lo solucionabas. Te despertabas como nuevo. Sin embargo, según pasan los años los efectos secundarios son cada vez peores: dolores de cabeza que taladran tu cerebro, nauseas, mareos, vómitos y un terrible cansancio que ya no puede solucionar ni el viejo truco de auto-medicarse con ibuprofeno.

Eso de beber al ritmo de tus años de facultad se ha acabado. Aunque probablemente aún seas joven, cada vez que sumas una vela a tu tarta de cumpleaños, tu cuerpo se resiente un poco más cada fin de semana. Pero ¿a qué se debe este empeoramiento en la resistencia frente al alcohol?

Las enzimas también cumplen años
Al igual que sucede con nuestro cuerpo y mente en general, las enzimas, que se encargan de metabolizar el alcohol en nuestro cuerpo, tampoco se libran del paso del tiempo y a la larga pierden su “efectividad”.

Cuando tienes 20 años este proceso actúa como una máquina bastante bien engrasada. Pero con los años, nuestros niveles de las enzimas necesarias disminuyen, lo que significa que el acetaldehído – que es un producto químico muy tóxico y desagradable – pasa más tiempo sin descomponer del todo en el sistema, lo cual causa los pertinentes dolores de cabeza, sequedad en la boca, náuseas y toda esa retahíla de otros síntomas clásicos de la resaca que todos conocemos.

“Con el paso del tiempo, hay un poco menos de secreción de estas enzimas y es lo que provoca que las dos copas de los 20 años, ahora no son las mismas que las de los 40. También es cierto que las mujeres presentan una menor síntesis de estas enzimas, al igual que por razones genéticas de cada uno y eso también implica que se aguante menos”, asegura la Dra. Nogués, responsable de la Unidad de Nutrición del Centro Médico Teknon.

También afecta la medicación que tomamos a la hora de metabolizar el alcohol. “Alguien que va a un cóctel a los 65 años puede tomar uno o dos tragos y acabar muy perjudicado”, asegura el Dr. Oslin para The Wall Street Journal.

Fuente: Mil Calorías

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