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Si tenés un perro, es probable que hayas presenciado esta escena en más de una ocasión: tu peludo amigo se acerca al jardín o al parque y comienza a comer pasto con gran entusiasmo.
Este comportamiento puede parecer extraño o incluso preocupante, pero debés saber que es bastante común en los caninos. A continuación, exploraremos algunas posibles razones por las cuales los perros muestran este curioso hábito.
Instinto ancestral:
Los perros son descendientes de los lobos, y en la naturaleza, los lobos y otros cánidos a menudo consumen hierba. Se cree que esta conducta tiene una base instintiva relacionada con la necesidad de purgar el sistema digestivo. Comer pasto puede ayudar a los perros a inducir el vómito para deshacerse de materiales no digeribles o irritantes en el estómago, como el pelo, huesos pequeños o alimentos en descomposición.
Mejora de la digestión:
Otra teoría sugiere que los perros comen pasto para mejorar su digestión. La fibra presente en el césped puede actuar como un suave laxante natural, ayudando a regular el tránsito intestinal y facilitar la eliminación de desechos. Algunos perros pueden recurrir al pasto como un método para aliviar problemas gastrointestinales leves, como la indigestión o el estreñimiento.
Aburrimiento o ansiedad:
En algunos casos, los perros pueden recurrir a comer pasto por aburrimiento o ansiedad. Si no reciben suficiente estimulación mental o física, pueden buscar actividades para distraerse, y el pasto puede resultar interesante. Además, algunos perros pueden masticar hierba como una forma de liberar el estrés o la ansiedad acumulada.
Sabor y textura:
No podemos descartar el hecho de que a algunos perros simplemente les gusta el sabor o la textura de la hierba. Al igual que los seres humanos tienen preferencias alimentarias individuales, los perros también pueden tener gustos peculiares. Para algunos, el pasto puede ser simplemente una elección culinaria de su agrado.
Es importante tener en cuenta que, en la mayoría de los casos, comer pasto de forma ocasional no es motivo de preocupación. Sin embargo, si tu perro muestra un comportamiento compulsivo de consumo de pasto o presenta otros síntomas de malestar, como vómitos frecuentes, cambios en el apetito o comportamiento anormal, es recomendable consultar a un veterinario.
El profesional podrá evaluar la situación y determinar si hay alguna afección médica subyacente que deba ser tratada.
En resumen, aunque pueda parecer extraño, comer pasto es un comportamiento relativamente común en los perros. Puede ser una respuesta instintiva, una forma de mejorar la digestión o simplemente una preferencia individual. Siempre es importante estar atento a cualquier cambio en el comportamiento de tu mascota y buscar atención veterinaria si hay preocupaciones adicionales.
Fuente:
Overall, K. L. (2007). Clinical Behavioral Medicine for Small Animals. Mosby.
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