Un mendocino de 67 años inventó un esterilizador de aire que puede eliminar el coronavirus

Mendoza 09 de octubre de 2020 Por Luján 365
José Ten, "El Gallego", tiene 67 años y vive en la ciudad de Malargüe, Mendoza. Se define como "inventor" y ecologista ya que la mayor parte de su vida se dedicó a trabajar en la industria petrolera.
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Hace unos días "El Gallego" dio a conocer su última creación que ayuda a los pacientes con Covid-19: un esterilizador de aire que permite eliminar hongos, bacterias y hasta el propio coronavirus.

El aparato se trata de una especie de cañón que en su interior contiene una lámpara especial confinada que emite radiación ultravioleta de rango medio. El aire pasa lentamente por dentro del cañón a un flujo laminar y así todos los microbios, virus, hongos y bacterias que transporta el aire son atacados por la radiación ultravioleta. Esto produce una modificación en el ADN, lo destruye y elimina, según informó portal Infobae.

El proceso tarda unos siete minutos, tiempo suficiente para que el enfermo pueda inhalar el aire tratado y llegue a sus pulmones, eliminando también en su cuerpo el virus, bacteria u hongo.

Se coloca a unos dos metros de altura en la habitación donde el enfermo se encuentra, pero también puede usarse dentro de cualquier vehículo, incluso colectivos, donde aseguran que no tiene efectos adversos.

“Vengo trabajando desde hace mucho tiempo con este sistema de esterilizadores de aire. Mi lucha más importante ha sido lograr conseguir que se hicieran los ensayos. Para ello tuve que hacerme un protocolo de ensayo para virus, bacterias y hongos que están en el aire. Un especialista concretó los ensayos, bajo ese protocolo, y los resultados fueron muy buenos, superando las expectativas”, contó “El Gallego”.

Luego de su nuevo proyecto, comenzó a realizar los trámites en la ANMAT para contar su aprobación y así poder comercializarlo en farmacias o laboratorios.

José Ten estudió ingeniería electrónica y tuvo la posibilidad de ir a trabajar y perfeccionarse en Barcelona, España, donde tenía familiares. Ya de vuelta en Mendoza, se sumó a la fábrica de muebles de su padre, pero cuando el negocio cerró fue convocado a mediados de la década del 70 para ingresar a una empresa petrolera de su ciudad.

No está en su cabeza retirarse de lo que hace. Todos los días se acuesta pensando en qué nuevos proyectos y dispositivos pueden llegar a poner en marcha para brindarle mas soluciones a la gente. "Aún queda mucho por inventar", concluyó.

FUENTE: TELEFE

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