Un argentino inventó un sensor que ahorra energía en hogares y oficinas

Argentina 17/11/2022 Por Luján 365
Se trata de un sistema que apaga las luces y los dispositivos eléctricos de toda la casa con solo pasar la mano por encima de un interruptor.
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Sergio Castro, director de una empresa de investigación de mercado, decidió inventar un sensor que ahorra energía en hogares y oficinas. El inventor cuenta cómo nació su proyecto y por qué apuesta a reducir el “consumo innecesario”, con este sistema que apaga las luces y los dispositivos de una habitación, de un piso o de toda la casa y por el que fue premiado como la mejor patente, en la feria Innovar.


“Existen muchos problemas a resolver en el camino a la sustentabilidad. Lumaa (nombre del sistema) hizo foco en una problemática en particular, el consumo innecesario que es el consumo eléctrico que poseen muchos artefactos electrónicos cuando los mismos se encuentren apagados o cuando no están siendo utilizados. También existe el consumo innecesario en luminarias que se encuentran encendidas en ambientes en los que no hay nadie”, expresó.

    
El sensor que ahorra energía ganó el premio Innovar. (Foto: Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación)
Castro sostuvo: “Debido a que aún dependemos de los combustibles fósiles para generar la energía eléctrica que necesitamos para vivir todos los días, esto tiene un alto costo para la salud de nuestro planeta. Podríamos poner sobre la mesa de discusión pagar ese alto precio para generar la energía ‘necesaria’ para vivir en el mundo moderno, pero consideramos inexcusable producir semejante daño para generar una energía que luego será derrochada, sin ningún sentido y por nosotros mismos”.

“Debido a la inexistencia de una herramienta eficaz que permita a las personas evitar este consumo innecesario, el único consejo que se puede dar a la población, hoy en día, es desenchufar los artefactos mientras no los utilizan y apagar las luces encendidas en lugares donde no hay nadie. Si bien esta acción permite reducir de manera significativa el consumo innecesario, es muy impráctica, casi utópica”, indicó después.

¿Cómo nació la idea de hacerlo y cómo funciona?
“Lumaa nació como una solución casera al problema de las luces prendidas y los artefactos funcionando sin nadie presente en mi propio hogar. Recuerdo estar bajando las escaleras con un hijo en cada brazo y una mochila en cada hombro e intentando apagar las luces y los televisores que, por supuesto, quedaban encendidos, usando las piernas y los codos y diciendo ‘Esto no puede ser!’. De hecho, Lumaa corresponde el acrónimo de los nombres de mis hijos Lucas y Malena”.

Acerca de su funcionamiento, manifestó: “Permite controlar las luminarias e interrumpir la corriente eléctrica de todos los dispositivos que forman parte de un hogar o de una oficina para que los mismos no consuman energía mientras no son utilizados. El sistema completo es totalmente autónomo, se alimenta desde un pequeño panel solar y no consume energía de la red”.

    
“En el caso de oficinas, están permanecen cerradas y consumiendo energía, de manera totalmente innecesaria, el 76% del tiempo total. La conectividad del sistema Lumaa permite gobernar grupos de dispositivos en función del uso que se le da a los mismos. Esto significa que, independientemente del esquema eléctrico que posea la edificación, en las oficinas se podrán desconectar, por ejemplo, los dispensadores de agua de todo el edificio, sin importar el lugar en donde se encuentren, todas las fotocopiadoras e impresoras, monitores y cargadores de celulares, etc. A su vez, todo el conjunto puede ser desconectado al mismo tiempo y desde cualquier punto del edificio utilizando los Botones Verdes Lumaa”, explicó.

Al hablar de los hogares, señaló: “Existen muchos artefactos que permanecen consumiendo energía mientras los miembros del hogar se encuentran fuera del mismo ya sea por trabajo o estudio. Es el caso de los routers WIFI, box de TV, microondas, hornos eléctricos, sistemas de audio, monitores, cargadores de celulares o de notebooks, lavarropas digitales, acondicionadores de aire, consolas de juegos o teléfonos inalámbricos”.

“Según cálculos realizados sobre un estudio del Instituto de Energía y Desarrollo Sustentable, perteneciente a la Comisión Nacional de Energía Atómica, el consumo innecesario reducible en hogares podría llegar al 10% y en oficinas al 30%”, aseveró.

¿Se puede evitar el malgasto de energía?
Castro explicó: “Si uno observa su entorno, estando dentro de su hogar o en una oficina, verá que los enchufes de los artefactos instalados se encuentran en lugares de difícil acceso o escondidos de la vista, ya sea por cuestiones de seguridad o estéticas. Muchas personas, también, tienen miedo de manipular los cables o los enchufes y prefieren no tocarlos”.

“Por otro lado, las luminarias que quedaron encendidas en ambientes lejanos requieren de mucha voluntad para evitar que se malgaste energía ya que, en la mayoría de casos, los usuarios suelen esperar a encontrarse cerca de la luminaria para finalmente realizar el apagado. También, en lugares públicos u oficinas, las luminarias suelen gobernarse de forma colectiva y desde un tablero central, quitándoles a los usuarios la posibilidad de apagar su propia luminaria cuando abandona su puesto de trabajo”, añadió.

A modo de ejemplo, Castro contó: “Según un estudio realizado por el Lawrence Berkeley National Laboratory perteneciente al Departamento de Energía de los Estados Unidos, un cargador de celular que permanece enchufado a la corriente eléctrica de manera innecesaria consume unos 0,3W/h. Si tenemos en cuenta que en Argentina hay unos 42 millones de celulares en uso y, si absolutamente todos los argentinos desenchufáramos el cargador una vez finalizada la carga del móvil, no sería necesaria la construcción, por ejemplo, de la Central de Río Hondo en Santiago del Estero de 15 MW”.

La decisión de anotarse en los premios Innovar
Castro comentó que “hace 9 años”, y teniendo ya los primeros prototipos funcionando en su hogar, escuchó la convocatoria al concurso del Ministerio de Ciencia a través de la radio y decidió presentarse. “En esa ocasión se inscribieron más de 1.700 proyectos de Universidades, Empresas e Inventores de todo el país. Nuestro proyecto resultó uno de los 300 finalistas que participaron de la presentación en Tecnópolis, pero no obtuvo ningún premio”, dijo.

“Casi una década después, ya con el producto patentado, industrializado, producido y en proceso de comercialización sentí que era un buen momento para darle una nueva oportunidad y al recibir la invitación por parte del concurso acepté inmediatamente”, señaló.

“Las sensaciones al ganarlo son difíciles de describir debido a su complejidad, sentís una combinación aleatoria de felicidad, tranquilidad, apoyo y también incredulidad que te van modificando la gestualidad durante los primeros minutos y hacen difícil, a los demás, saber si estás contento o asustado. Es que estás compartiendo un espacio con 300 ingenieros, científicos, desarrolladores y emprendedores de todo el país que te reconocen, con un aplauso y una mirada de aprobación, todo tu trabajo y quizás no me haya preparado lo suficiente para eso”, relató.

Además, indicó: “De todos los premios que se entregaron ese día, el nuestro es un reconocimiento invaluable, ya que se trata de la Medalla de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual que espero pueda potenciar nuestro desarrollo tanto aquí como en otros países y convertirlo en una realidad para todos”.

Finalmente, Castro dijo que el sistema “se ha comenzado a comercializar este año, pero por el momento solo de manera directa”. y agregó: “En el mes de diciembre voy a viajar a los Estados Unidos para presentar los dispositivos allí y buscar inversores o empresas interesadas en este desarrollo”.

Fuente: TÉLAM

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