Comercios curiosos: tres historias de mucho esfuerzo y poco espacio

Virales 06 de octubre de 2019 Por
Una verdulería en un pasillo, un taller sin lugar para autos y una panchería sin mesas son ejemplos de ingenio en condiciones excepcionales.
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Un negocio propio siempre conlleva un gran sacrificio para concretarlo y, sobre todo, perdurar en el tiempo. Así vemos que en Mendoza hay dos tipos de comercios: los “tradicionales”, que reconocemos con facilidad con solo observalos y los “escondidos”, esos locales que están en alguna parte de la ciudad, ubicados en un rinconcito donde, a fuerza de voluntad y trabajo, intentan sobrevivir en una época donde la situación socioeconómica fluctúa constantemente.

Estos últimos espacios comparten ciertas cualidades: humildad, trabajo y esfuerzo para enfrentar una crisis que a ellos les afecta tanto como al resto de los locales tradicionales.

Por eso vale la pena conocer tres historias de personas que decidieron montar su negocio en un espacio no tradicional como un pasillo o un local diminuto, pero con la prioridad es trabajar y mantener una familia.

Negocio familiar
Hace 25 años que Julio Lescano atiende su propio taller en calle Libertad, casi esquina Azcuénaga, en Luján. El local tiene dos particularidades: por un lado, detrás del negocio habita en un pequeño departamento uno de sus hijos, que trabaja junto a él y sus hermanos en el taller, y la residencia pertenece a la familia desde hace ya un largo tiempo. Pero la curiosidad es que el comercio- situado a pocas cuadras del centro departamental- es un ambiente tan diminuto que suma el espacio físico suficiente para arreglar los autos y es por eso que los vehículos son atendidos sobre la misma calle Libertad.

Mirá el informe completo elaborado por el periodista Facundo Velázquez para Diario Los Andes haciendo click aquí

Fuente: Diario Los Andes

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