¿Conocés el síndrome de ingesta nocturna?

Salud y Bienestar 08 de enero de 2019 Por
Para entendernos, podemos considerar el síndrome de ingesta nocturna dentro de los trastornos del sueño o de los trastornos de la alimentación, dependiendo del estado de consciencia que tenga la persona durante el episodio de ingesta compulsiva.
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Se trata de un problema por el cual, durante la noche y después de la cena, la persona se levanta e ingiere grandes cantidades de comida sin control, con preferencia por alimentos hipercalóricos y ricos en carbohidratos.

Se estima que es un trastorno que afecta al 1,5% (Alemania, 2014) y que tiene graves consecuencias para la salud (Zwaan, Muller, Allison, Brahler, & Hilbert, 2014). Es por ello que en esta publicación hablaremos sobre qué es el síndrome de la ingesta nocturna y sobre cómo se manifiesta, por qué ocurre este problema, cuáles son sus causas y cómo es su tratamiento. Porque aunque sea un problema poco frecuente y un tanto desconocido, merece toda nuestra atención.

Síndrome de ingesta nocturna: qué es y qué síntomas tiene
El síndrome de ingesta nocturna fue identificado por el Dr. Albert Stunkard en 1955 y actualmente es considerado como un trastorno del sueño y no un trastorno de la alimentación. El manual de clasificación de enfermedades mentales (DSM-5) lo clasifica como un trastorno del despertar en sueño no REM o bien como un trastorno de la alimentación no especificado según el estado de consciencia del individuo durante el episodio de ingesta. Pasaremos a ver estos dos casos a continuación.

Cuando la ingesta ocurre durante el sueño, y la persona no es consciente de ello hablamos del síndrome de ingesta nocturna como un subtipo de sonambulismo: ocurre en la fase IV del sueño que se caracteriza por tener ondas lentas y un sueño muy profundo. Lo que sucede es que la persona se levanta y come de manera compulsiva y sin darse cuenta, ya que no es consciente aunque parezca despierta y pueda abrir la nevera, masticar y tragar. Así, tal y como ocurre en el sonambulismo, no hay consciencia de los actos ni se recuerda nada de lo que se ha hecho a la mañana siguiente.

Por otro lado, cuando hablamos de ingesta nocturna en un periodo de tiempo en el que la persona es consciente en todo momento de que está comiendo, generando este episodio un recuerdo, hablamos de otros trastornos de la alimentación no especificados según el DSM-5 y se llama “Síndrome de ingestión nocturna de alimentos”.

En este caso también se da la ingesta compulsiva, pero hay una cierta voluntariedad en este comportamiento y se recuerda lo que se ha hecho. Mientras que cuando la ingesta nocturna se da con trastornos del sueño no se observa nada de esto, simplemente un patrón de alimentación compulsivo y nocturno sin estar consciente y “despierto” por la fase del sueño en la que se da este fenómeno.

¿Cuáles son los síntomas del síndrome de ingesta nocturna?
Si la ingesta nocturna ocurre como trastorno alimentario, es fácil de diagnosticar porque se observan episodios frecuentes de ingesta compulsiva al levantarse o antes de dormir. Es decir, puede observarse en la persona como si fuera una adicción a la comida: aunque no se quiera comer e incluso la persona mantenga el propósito de perder peso, se realiza el episodio de atracón. Aunque es algo difícil de admitir y reconocer, se trata de un comportamiento observable porque la persona es consciente mientras come por la noche de manera descontrolada.

Sin embargo si la ingesta nocturna se da como trastorno del sueño, los síntomas pueden ser muy difíciles de identificar. La manera más frecuente de detectar el síndrome de ingesta nocturna como trastorno del sueño es que a la persona la encuentran comiendo “dormida” o bien porque comienza a incrementar de peso sin saber por qué; además, se observa que de la noche a la mañana desaparecen alimentos de la nevera y nadie recuerda haberlos comido. Pero al tratarse de un problema que se da en las fase profunda del sueño y despertarse en esta fase es muy difícil, es más complicado que el mismo sujeto que tiene el trastorno sea capaz de darse cuenta de lo que ocurre.

A modo de resumen, el síndrome de ingesta nocturna puede ser un trastorno de la alimentación o bien puede ser un trastorno del sueño (es un subtipo de sonambulismo). En todos los casos se trata de un patrón de alimentación exagerado y compulsivo que ocurre durante la noche, después de la cena cuando la persona ya ha comido y ha saciado, descartándose otros problemas psicológicos o psiquiátricos.

¿Por qué ocurre este problema y cuáles son las causas?
En el caso de que se trate de ingesta compulsiva como trastorno de la alimentación, el problema ocurre porque la comida es una vía de escape frente a la ansiedad y la depresión. Comer se convierte en una estrategia de afrontamiento del malestar y los problemas; se desarrolla como si fuera una adicción a la comida y es por esto que, en la ingesta nocturna, la persona siente una urgencia por ingerir alimentos y nada le calma hasta que come.

Por otro lado, cuando la ingesta de alimentos ocurre durante el sueño, estamos frente a un síndrome que ocurre porque hay un “fallo” en el despertar, la persona se despierta cuando no está preparada para hacerlo y entonces se activa su sistema motor (del movimiento voluntario) y se ponen en marcha “automatismos” o comportamientos muy aprendidos como andar, hablar y comer. Por eso, la mayoría de personas con ingesta nocturna no son conscientes de su comportamiento y pueden despertarse mientras están comiendo sin entender qué están haciendo y cómo han llegado ahí.

En todos los casos, el síndrome de ingesta nocturna es más común en personas que ya tienen obesidad y suele relacionarse con desajustes hormonales (melatonina y hormonas del estrés) y de neurotransmisores, como la serotonina. Por ello, diferentes estudios científicos explican cómo la ingesta nocturna puede ser tratada satisfactoriamente con medicamentos como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (el ISRS), administración de melatonina (hormona del sueño) y con medicación que busca la reducción de la respuesta ante el estrés (Zapp, Fischer, & Deuschle, 2017).

A nivel general, los desajustes en el sueño y el ritmo circadiano suelen acarrear ingesta nocturna. Si bien las causas de este trastorno son múltiples y poco conocidas, a día de hoy se asume que los factores como ansiedad, estrés, obesidad y desajustes circadianos son las causas más frecuentes. Las estrategias de afrontamiento centradas en la emoción y no en el problema también se relacionan con el síndrome de ingesta compulsiva, y sobre éstas tiene que centrarse la intervención psicológica.

“Comer se convierte en una estrategia de afrontamiento del malestar y los problemas y se desarrolla como si fuera una adicción a la comida y es por esto que la ingesta nocturna, la persona siente una urgencia por ingerir alimentos y nada le calma hasta que come”.

Tratamiento del síndrome de ingesta nocturna
La intervención sobre este trastorno es multidisciplinar, actúan nutricionistas para ayudar a que la persona baje de peso, psiquiatras para pautar la medicación necesaria y psicólogos para el manejo conductual, emocional y cognitivo del paciente y su problema. Hay que tener en cuenta que no se trata de un trastorno que sea solamente físico y con una sola consecuencia, como el aumento de peso. Más bien nos encontramos con personas que experimentan niveles altos de ansiedad y síntomas de depresivos que necesitan de tratamiento psicológico.

Por otro lado, existen una serie de medidas conductuales como cerrar la nevera bajo llave o candado, colocar sistemas que ayuden a que la persona se despierte si se levanta, impedir la salida de la habitación, entre otras. Así mismo, si la ingesta compulsiva se da como trastorno de la alimentación, es necesario realizar terapia psicológica para el insomnio: al impedirle a la persona que coma antes de dormir, aparecen problemas para conciliar el sueño. En todos los casos de ingesta nocturna tienen que realizarse una serie de cambios sobre el contexto que aumente el coste de acceso a los alimentos.

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