Reencontrarse con un amor perdido

Consejos 06 de enero de 2019 Por
Reencontrarse con un amor perdido aviva en ocasiones, según la antropóloga Helen Fisher, nuestros sentimientos de anhelo y pasión por reiniciar una historia que consideramos inacabada.
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Reencontrarse con un amor perdido puede ser el fuelle que dé vida a esa hoguera en apariencia apagada y en el fondo dormida. Un choque entre dos almas que se reconocen al instante, pero que portan con ellas otras encrucijadas vividas, mayor madurez y experiencias singulares sobre las espadas. A veces, dejar que esa llama se encienda puede dar forma a una historia excepcional. Otras veces, supone repetir errores pasados.

Vivimos en esta era donde no es difícil retomar el contacto con amigos de infancia y cómo no, con esas personas con las cuales mantuvimos (o no) una relación estrecha, incluso íntima. Porque amores perdidos son también esas figuras que despertaron nuestras ilusiones, fantasías o ideales platónicos, pero con quienes, por las circunstancias que fueran, no llegamos a establecer ningún tipo de vínculo.

Así, es más que común que busquemos esos nombres en las redes sociales para recuperar el contacto. A veces, lo hacemos por mera curiosidad. Otras, por el deseo expreso de recuperar el contacto. En otras ocasiones, es el propio destino y la casualidad quien erige el reencuentro y quien nos hace, casi sin saber cómo, volver a experimentar sensaciones que creíamos apagadas.

Más allá de lo que podamos pensar, estudios y trabajos como los llevados a cabo por la psicóloga Nancy Kalish, de la Universidad de California, nos demuestran que muchos de estos reencuentros dan pie a relaciones que en un buen número de casos son exitosas. No obstante, también hay factores que pueden llevarnos al fracaso. Veamos más datos a continuación.

Reencontrarse con un amor perdido, ¿qué puede salir mal?
Las personas nos unimos a otras en un instante muy preciso de nuestras vidas. Lo hacemos con nuestros miedos, inseguridades, inexperiencias y necesidades del presente. Ahora bien, si dejamos esa relación en un momento en concreto y nos reencontramos años después, ocurrirá algo muy singular.

Se reencontrarán nuestras emociones. Habrá una chispa familiar que encienda sensaciones de antaño, el perfume de los buenos momentos (porque los malos se tienden a olvidar), la cadencia de una música que nos es conocida. Sin embargo, aún siendo las mismas almas en los mismos cuerpos, somos en realidad personas muy diferentes. La vida nos ha esculpido, los aprendizajes nos han moldeado y nuestra mirada es, en muchos casos, más prudente, sabia y acertada.

Todo ello hace que nos preguntemos si reencontrarse con un amor perdido puede ser positivo o no.¿Sería acertado plantearnos reiniciar esa relación? ¿Qué podría salir mal? ¿Qué hay en la persona que he reconocido de la persona que conocí?

Nancy Kalish, psicóloga de la Universidad de California es experta en este tema de los amores perdidos y reencontrados. En libros como Lost and Found Lovers nos da los resultados de un exhaustivo estudio realizado en más de 35 países. El objetivo era saber qué porcentaje de éxito tenía el reiniciar relaciones dejadas en un momento dado del pasado.

Bien, los resultados no pudieron ser más llamativos. Las parejas que se reencontraban (estando solteras) tenían un 72% de éxito. Es decir, conformaban relaciones estables y duraderas. Por otro lado, en el caso del reencuentro se diera entre personas que ya tenían parejas, era del 5%.

Una de las hipótesis de la doctora Kalish es que en ocasiones, el tiempo nos da la madurez que nos faltaba en el pasado, limando aquellas esquinas que herían. Las experiencias vividas, el aprendizaje y la propia vida nos da esa solvencia psicológica y afectiva que tal vez, no teníamos con 20 años.

Otras veces, reencontrarse con un amor perdido implica poder recuperar a alguien que pudimos perder por influencias del entorno, por presiones familiares o sociales. El presente nos da la oportunidad de subsanar algo que no afrontamos con valentía.

Del amor romántico al amor consciente
El psicólogo Thomas Lewis, autor de A General Theory of Love, nos explica en su libro que durante la juventud, muchos nos movemos bajo el ideal del amor romántico. Buscamos establecer relaciones basadas en ese marco imposible donde poco a poco, damos forma a vínculos cargados de dependencias y vulneraciones.

Ahora bien, a medida que maduramos tomamos consciencia de ese error. Aprendemos que el amor no solo es pasión, sino también compromisos. Nos damos cuenta de la necesidad de respetar espacios e individualidades, pero cuidando a su vez ese espacio propio donde atender afectos, comunicaciones, proyectos.

El tiempo y la experiencia hace ver a algunas personas (no a todas) la necesidad de cultivar un amor consciente y maduro. Por otro lado, existe también un factor muy interesante que nos señala la antropóloga Helen Fisher. A veces las personas experimentamos lo que ella denomina “atracción de frustración”.

Es decir, somos conscientes de que en el pasado cometimos errores con ciertas personas. Nos sentimos frustrados por aquella inmadurez, aquellos errores de jóvenes inexpertos. Sentimos que en nuestro interior hay historias inacabadas y no narradas del todo que merecen reinicios y finales más valientes.

pareja cogida de las manos simbolizando cómo reencontrarse con un amor perdido
De ahí que nos lancemos, de ahí nuestro anhelo por recuperar una relación del pasado. Un rescate que tendrá más posibilidades de ser un acierto si tenemos claros estos aspectos. No podemos volver en las mismas condiciones que ayer. No podemos ni debemos permitirnos caer en los mismos errores.

Porque aunque parezcamos los mismos en realidad son muchas las cosas que han cambiado, y muchos los aspectos que debemos tener claros. Habrá amores que merezcan sin duda nuevos capítulos. En cambio, habrá otros que tuvieron en el ayer un adecuado y hasta merecido punto y final.

Fuente: La Mente Maravillosa