¿Cómo distinguir un tomate ecológico de uno transgénico?

Consejos 12 de marzo de 2018 Por
Los alimentos que consumimos han recorrido un largo camino hasta llegar a nuestra mesa. A menos que sepas que estás comprando productos agroecológicos, o que los hayas cosechado de tu propia huerta, los vegetales y las frutas pueden venir desde muy lejos.
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Cuando compras un tomate en una tienda o supermercado, es probable que provenga de un productor que tiene muchísimas hectáreas sembradas con el mismo vegetal (monocultivo) y que hace todo lo posible para maximizar su producción y abaratar costos, muchas veces sin pensar en las propiedades nutricionales de los alimentos, y ni siquiera en la calidad y el sabor. Entre las estrategias que se utilizan para que los alimentos maduren más rápido, crezcan de forma uniforme y puedan ser rociados con pesticidas que de otro modo los matarían, se encuentra la modificación genética, que consiste en la inyección de genes de otro organismo y que da como resultado los alimentos transgénicos.

Lo que provoca comer alimentos transgénicos no está del todo claro, pero sí se sabe, por ejemplo, que cuando la modificación es hecha para volverlos resistentes a los pesticidas y plaguicidas, esos alimentos son rociados con venenos que pueden ser sumamente peligrosos para la salud de quien los consume y de quienes viven cerca de las zonas de cultivo. Pero, ¿es posible saber si estamos consumiendo alimentos transgénicos o naturales?

Distinguir a simple vista los alimentos naturales de los transgénicos es bastante difícil. Por ejemplo, algunas personas creen que los tomates son más rojos cuando son ecológicos, pero la realidad es que un tomate agroecológico madura de forma irregular y puede tener manchas amarillas; mientras que algunas variedades transgénicas están modificadas para volverse rojos de forma uniforme y rápida.

Como las mutaciones genéticas pueden ser tantas como los científicos decidan hacer, no hay características exactas que puedan ayudarnos a distinguir esos alimentos. Que la cáscara sea más dura, que el interior del tomate sea más rojo o más blanco, que el sabor sea más fuerte o que sea más acuoso no son indicadores exactos de la procedencia del tomate ni de la modificación o no de sus genes.

En el siguiente video, se le solicitó a un grupo de personas que intentaran adivinar, entre dos tomates, cuál era el ecológico y cuál el transgénico, cultivado de forma convencional. El resultado es muy interesante.

La mitad de las personas consultadas no tuvo éxito en distinguir con sus sentidos cuál era el tomate ecológico. Por eso, ésa no es una manera fiable de distinguirlos. Pero eso no significa que no podamos hacer nada: la forma correcta de diferenciar el origen y la forma de cultivo de un vegetal es aprendiendo el significado de los códigos de las etiquetas.

Para conocer todas las etiquetas y su código de etiquetado hacé click aquí

Fuente: La Bioguia

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