La moda que atenta contra la seguridad al volante

Consejos 07 de marzo de 2018 Por
Zapatos de taco alto, botas con suela de madera, ojotas y plataformas. Calzados que pueden ocasionar maniobras peligrosas.
zapato

Una de las cuestiones en las que menos reparamos cuando nos ponemos al volante es la comodidad que debe tener el conductor para actuar sobre los mandos del vehículo. Más allá de la importancia de adoptar una postura correcta, la elección del calzado es fundamental. Al conducir, los pies despliegan una serie de movimientos muy rápidos y precisos entre los pedales del auto. Y, a pesar de que se trata de una acción totalmente mecanizada, lo cierto es que puede traer inconvenientes si se la realiza con un calzado inadecuado, algo que suele ocurrir en esta época del año.

Es común observar a las mujeres manejar con diferentes tipos de calzados que afectan en diferente medida a la conducción. Las sandalias o zapatos de taco alto evitan que toda la superficie de la suela tome contacto con el acelerador o el freno, lo cual obliga a realizar una presión extra al pie para accionar los mecanismos del vehículo y, además, no permite dosificar la presión sobre el pedal del acelerador o del freno.

Por otro lado, esta forma de accionar los pedales puede hacer que el pie zafe al pedal y genere una reacción violenta de aceleración o desaceleración o frenado sobre el vehículo. Asimismo, muchos de estos calzados con tacos cuentan con suela de madera que (sobre todo cuando son muy nuevas) patinan muy fácilmente de cualquier objeto, como puede ser un pedal. Ni hablar cuando el pedal no cuenta con la goma negra que lo recurre siendo solo de metal.

Para conocer lo alarmante que puede ser el usado de un calzado inadecuado en la conducción citamos un claro ejemplo: en condiciones normales una persona demora aproximadamente 1 segundo en sacar el pie del acelerador y llevarlo al freno, a 80 km/h representa aproximadamente 22 metros. Si por una cuestión de calzado esta acción se demorase un segundo más, el vehículo demoraría 22 metros más (o sea, ahora 44 metros) en realizar la acción de frenado y por ende podría estar mucho más cerca de una colisión.

Frente a esta situación, muchas conductoras optan por sacarse los zapatos y manejar descalzas. Sin embargo, no es conveniente manejar así ya que por un lado el pie no tiene la suficiente adherencia a los pedales (especialmente, cuando está mojado o transpirado) y, por otro, porque tampoco tiene buen agarre, es decir, la pisada se deforma más fácilmente ante la maniobra brusca lo cual puede hacer que el pie patine del freno. Asimismo, esta situación empeora si se debe accionar el freno en un momento crítico. Además, al momento de producirse un impacto, el calzado puede evitar lesiones en posibles roces contra elementos de chapa o plástico del interior de la carrocería. El peligro más concreto de manejar descalzo es no llegar a accionar el freno cuando lo necesitamos, lo cual nos puede llevar a una colisión (de mayor magnitud ya que no habrá pérdida de velocidad en la frenada).

Entendemos que el calzado adecuado tal vez no sea el elegido estéticamente por una mujer. Por eso una buena recomendación es llevar dentro del vehículo un tipo de calzado idóneo para conducir y que queden siempre en el auto para no olvidar recogerlos cada día.

El ideal es el zapato de suela plana, de goma, que puede tener un dibujo especial que mejora la adherencia con el recubrimiento de goma del pedal y cómodo para tolerar los largos viajes, en lo posible ventilado para mejorar el confort, pero que se ciña a todo el pie de forma que no permita movimientos del pie respecto del zapato (como sí lo hacen las sandalias) y que permitan movimientos bruscos o indeseados en las situaciones críticas.

A modo de ejemplo, podemos agregar que en otros países se venden zapatos concebidos para conducir. Es muy conocido un modelo que se comercializa en Australia y que cuenta con el taco plegable que se dobla y repliega, dando forma a lo que comúnmente llamamos chatita, para facilitar el manejo de los pedales del vehículo.

Fuente: CESVI