Cómo afecta al Gobierno la caída en la imagen de Macri

Política 05 de marzo de 2018
Las elecciones del 2017 coincidieron con un pico en la imagen del Gobierno, pero desde diciembre comenzó a dilapidarse parte de ese capital. ¿Estaba en los cálculos? ¿Qué tan decisivo es?
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El 22 de octubre del año pasado el gobierno festejó. El resultado de las elecciones significó un espaldarazo a la gestión de Cambiemos. Los votos introducidos en las urnas se condecían con los índices de aprobación e imagen que medían las consultoras. Pero hacia fin de año la situación cambió: la prórroga de las sesiones ordinarias del Congreso, con la reforma previsional como punto máximo, junto con la intensidad de diciembre que ya se tornó tradición, golpearon estos índices. Enero, para colmo, introdujo el caso Triaca, por lo que se hizo cuesta arriba para Cambiemos volver a tomar aire. ¿Hasta qué punto esta caída en la imagen de Macri puede influir en lo que queda del gobierno? A casi dos años del próximo sufragio, ¿fue premeditada?

“Diciembre fue más movido de lo que se pensaba. Se esperaba que estuviera más tranquilo por el triunfo de las elecciones, pero el Gobierno tuvo un revés tanto en la calle como en el Congreso. Y el último impacto fue por el Ministerio de Trabajo”, dispara Mariel Fornoni, socia Directora de la consultora Management and Fit. A la vez, ensaya una explicación acerca de dónde proviene esta caída de 9 puntos –según sus mediciones–, de la imagen de Macri: “Los temas económicos preocupan menos al núcleo duro del Pro que al resto. En cambio, estos votantes tienen como tema central a la corrupción. Entonces este caso, como sucedió con el tema del correo, impacta sobre la imagen del Gobierno, ya que opera sobre su base más sólida”.

Fornoni se sirve del recorrido político del Presidente para poner en contexto la actual situación: “Si uno mira su gestión en la ciudad de Buenos Aires, la gente estaba conforme y por eso los votaban. Pero nunca tuvo una aprobación muy superior al 50 por ciento. Tiene un posicionamiento fuerte sobre ciertos temas, lo que hace que los pisos y los techos sean menos extremos que otros dirigentes más fluctuantes”. Para la consultora, sería llamativo que supere el 60 por ciento de aprobación. Y asegura que podría recuperar el terreno perdido y que mantiene una alta base de votantes.

Fornoni cree que las discusiones con los gremios dominarán la agenda de los próximos meses. Y recuerda un antecedente: “El año pasado, María Eugenia Vidal salió favorecida. La gente sintió que la estaban usando de rehén y la bancó”.

Quien también analiza la evolución de la imagen presidencial es Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría: “Entre diciembre y enero cayó 10 puntos en el promedio de las encuestas publicadas. La principal causa fue la reforma previsional. Pero cuando la imagen dejaba de caer se produjo el caso Triaca”.

Según el analista, el plan del gobierno era que 2018 sea un año de reformas y pagar costos, y que 2019 se enfoque en la campaña para lograr la reelección. Sin embargo, cree que hubo “un error de cálculo respecto a cuál sería el costo de la reforma previsional. Sobre todo entre los jubilados, el sector que más votó por Macri”. De esta forma, el gobierno cambió la estrategia: “Habrá que ver si las medidas adoptadas –reducción del personal jerárquico del Estado, congelamiento de los salarios más altos del gobierno y limitación de la designación de familiares en el Ejecutivo– permiten estabilizar o mejorar la imagen”.

Respecto a este tema profundiza Lautaro Mazzeo, gerente de Asuntos Públicos de Llorente y Cuenca: “Estas medidas, motivadas por la caída de imagen, tienen un fuerte contenido simbólico. Apuntan a la idea de que la política no puede ser un aguantadero en el que los políticos meten a sus familiares. Se trata de un reclamo de años y atraviesa a todos los sectores sociales”. Por otro lado, Mazzeo se refiere a la posibilidad del gobierno de seguir fijando temas de agenda: “Hay sectores que buscaron atrasar reformas. Pero seguro traten de retomarlo el año que viene, no creo que el gobierno pierda capacidad para imponer temas”.

Fuente: Revista Apertura