La final en Santiago, en duda por la crisis política

Deportes 31 de octubre de 2019 Por
Chile vive días convulsionados luego de un estallido popular que clama por la destitución de Piñera y la definición de la Copa Libertadores entre River y Flamengo podría cambiar de escenario. El presidente canceló las cumbres de la APEC y la COP, que tenían lugar en noviembre y diciembre, respectivamente, y próximamente podría suceder lo mismo con el evento deportivo.
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Mientras River y Flamengo se preparan para jugar el partido más importante del año por la definición de la Copa Libertadores, Latinoamérica vive días convulsionados. Tras pasar por Ecuador, Venezuela y Bolivia, el epicentro del conflicto social se mudó a Chile, justamente la sede elegida por la Conmebol para inaugurar la modalidad de final única.

El encuentro debe disputarse el sábado 23 de noviembre en el Estadio Nacional, de Santiago, pero lo cierto es que desde la casa madre del fútbol sudamericano aguardan que sea el presidente Sebastián Piñera quien cancele la organización del evento. Esta medida seguiría en la línea que comenzó con las suspensiones de las cumbres internacionales que debía albergar en los próximos meses.

En cadena nacional, el máximo mandatario, a quien las masas le piden su renuncia inmediata, anunció que se suspendían las convenciones del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que se iba a llevar a cabo el 16 y 17 de noviembre con la presencia de Donald Trump, entre otros, y de la Conferencia de las Partes (COP25), que iba a tener lugar durante diciembre para tratar cuestiones relacionadas al cambio climático. 

Así las cosas, es impensado que Santiago de Chile pueda sostenerse como sede de la primera final única en la historia de la Copa Libertadores. Desde Conmebol esperan la decisión final, que podría ser tomada antes del fin de semana, y ya tienen a Asunción como alternativa principal. 

Desde hace ya más de 20 días, luego de que el gobierno de Piñera anunciara una nueva suba en el transporte público, las calles fueron tomadas por la gente. El reclamo no se limitó solo al precio de los colectivos, subtes y trenes, sino que se extendió hasta una reforma constitucional y la renuncia del presidente. La respuesta del gobierno, con el Ejército y los carabineros en las calles, arrojó como saldo la muerte de, al menos, 15 ciudadanos. El conflicto sigue latente y la solución difícilmente sea inmediata. 

Fuente: TyC Sports

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